22.1.17

Mis cuentos (XIII): Oscuro...


Abrió los ojos, no veía nada, no recordaba dónde estaba ni qué había pasado...le dolía la pierna izquierda, el suelo estaba duro, el ambiente viciado, casi irrespirable…¡claro! De pronto todo vino a su cabeza: ¡la explosión y el derrumbamiento!
-         -  ¡Juan!
 Gritó, estaban en la mina, comenzó a oír algunos lamentos ahogados, intentó incorporarse y fue como si le hubiesen clavado un cuchillo a la altura de la rodilla.
-          - Antonio, Canijo… ¿alguno estáis? ¡Decid algo!
-          - ¿David? ¿Cómo estás? ¿ Te funciona la luz?
-          - A mí no, vamos que la he perdido. ¿Quién eres, no te identifico la voz?
-          - Fernando, el cordobés.
En ese momento se iluminó un rincón, David comenzó a renquear en esa dirección, cayó un par de veces, al llegar comprobó que el Canijo no podía hablar pero sí había conseguido encender su lámpara. Consiguió calmarlo e incorporarlo, estaba en shock.
-         - Cordobés, ¿dónde estás?
Con la luz del Canijo consiguió encontrarlo porque éste no dejaba de gritar, estaba atrapado bajo un puntal, con su ayuda consiguió liberarlo. Ambos hicieron memoria…
Estábamos ocho: nosotros dos , el Canijo, Antonio, el Abuelo, Martín, Herme y Pepe. Vamos a buscar, guiándose por su instinto, recordando dónde estaba trabajando cada uno fueron encontrando a la mayoría, ayudándolos y valorando las heridas y contusiones que cada uno tenía. Encontraron dos de las emisoras y rápidamente Herme y Antonio que eran los que peor movilidad tenían se dedicaron a intentar usarlas para pedir socorro.
El Abuelo apareció, era el que peor suerte había tenido, estaba trabajando justo donde se había producido el desplome, había quedado completamente sepultado por cascos y puntales…había muerto.  La pena, los llantos, los lamentos se hicieron presa del pozo…Herme lloraba a moco tendido, el Abuelo era su suegro, su compañero de fatigas y su mejor amigo. Tras un rato, tal vez quince minutos, tal vez tres horas de duelo, decidieron volver a reorganizarse: David distribuyó tareas, la principal intentar contactar con el exterior.
De pronto, una especie de zumbido sonó en la emisora de Antonio:
-…psch, jjjj,… ¿alguien nos oye?
- ¡Sí, aquí le oímos!, ¡Socorro, ha habido un desplome, el Abuelo, digo Francisco, ha fallecido, el resto estamos machucados pero bien… sáquennos de aquí!
 - Tranquilo, muchacho ¿Quién eres?
- ¿Cómo  que tranquilos? ¡Antonio, soy Antonio!
- Tranquilo Antonio, ya sabemos cómo os vamos a sacar, no tardaremos mucho. No gastéis fuerzas en balde

- Vale…pero no corte la comunicación, por favor...

Un saludo a tod@s.

No hay accidente, por desgraciado que sea, del que los hombres hábiles no obtengan provecho.
François de La Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

14.1.17

Mis cuentos (XII): Una copia fiel...



¡Qué poco en lo qué pensar tiene la gente! pensaba Juan mientras oía la radio en el atasco de cada mañana del puente del Centenario...la radio seguía con su cantinela machacona de testimonios y testigos que aseguraban haber visto un extraño objeto volante la noche anterior...en no sé qué municipio de la Sierra Sur Sevillana, una señora incluso lo había visto aterrizar y despegar...
-¡Trabajad más y dejaos de tonterías! Gritó Juan, y cambió de emisora a una radio fórmula donde sonaba Shakira y su "bicicleta"...

Al llegar a casa derrotado, Mercedes ya había llegado también.
- ¿Ya estás aquí, Amor? ¡Hoy has salido antes!

No esperaron ni a cenar para enfrascarse en una batalla de besos que terminó, cómo no podía ser de otra forma, en la cama haciendo el amor. Le gustó, claro que le gustó, le gustaba tanto Mercedes desde el primer día que la vio... sin embargo...había algo que le había resultado extraño, diferente quizás...
Desde luego, este trabajo le estaba afectando incluso el carácter...ya lo único que necesitaba era que desde la semana pasada hubiesen puesto al gilipollas de Martínez a su lado para hacerlo verdaderamente insufrible...prefirió no pensar en ello...¡además mañana era viernes!

Cenaron, Mercedes insistió en preparar la cena ella, y lo hizo regalándole la ensalada templada de verduras asadas que tanto le gustaba...aprovechó para abrir la botella de un vino de Constantina que había comprado hace un par de semanas, Borboleta, se llamaba ¡Qué maravilla de cena!...

Se ducharon juntos, se acostaron pronto e hicieron de nuevo el amor antes de dormirse...Juan se quedó dormido abrazado a Mercedes y con su cabeza dando vueltas pensando en qué le resultaba extraño de hacer el amor con ella...algo pasaba, lo había notado antes, y ahora de nuevo...pero no sabía qué...

Por la mañana, de nuevo un café rápido, de nuevo el atasco, de nuevo el programa con los avistamientos, de nuevo el enfado, de nuevo Shakira... en el trabajo, de nuevo, el capullo de Martínez y su conversación a grito pelado que versaba hoy sobre los dichosos "marcianos"...

De verdad...

Por fin a casa, y es finde...

Viernes y sábado fueron dos días maravillosos, cena, cine, cena...y mucho hacer el amor de por medio...el domingo, al despertar, Juan ya estaba verdaderamente preocupado...su mente repasa cómo era antes con Mercedes, qué era lo qué echaba de menos... 

Repasando, repasando, repasando, repasando...todo era perfecto, lo qué le hacía, cómo aceptaba, cómo proponía, sus besos, el sabor de su piel, su olor...su olor...¿su olor?...¡Eso era!
¡SU OLOR! A él le encantaba cómo olía Mercedes, máxime cuándo hacían el amor...y ¡juraría que ahora no huele!

La abrazó en la cama, y volvieron a hacer el amor, aunque hay que decir que Juan estaba mucho más pendiente de otra cosa, parecía un lebrel oliendo a Mercedes todo el tiempo...

-¡No huele! (decía para sí), ¡No huele!

- Amor, ¿tú has cambiado de gel o de perfume?
- Jajaja, ¿Yo? No, ¿Por qué?
- No, por nada, por nada...
- Desde luego estás más raro…

Qué mal día pasó, pensativo, observando a Mercedes todo el tiempo...ella hasta terminó enfadándose con él y se fue a la cama...Juan quedó allí sentado en el sofá frente a la tele... y la tele largando programas insulsos...

Cuarto milenio, bienvenidos a la nave del misterio...soñoliento y pensativo, a veces, Juan miraba o atendía a lo qué decía el presentador...
-...entonces... ¿usted cree que el objeto lo que ha hecho es abducir personas? 

¡Es lo único que Juan necesitaba una ración extra de OVNIs antes de mañana en la radio!

-Abducir, no exactamente...han cambiado a muchas chicas por una copia fiel de las mismas...un clon...con el objeto de procrear con humanos...

Cuando un casi iracundo Juan por fin encontró bajo un cojín el mando a distancia que buscaba hacía rato para acallar aquella sarta de tonterías...oyó responder a la experta a la pregunta del presentador.

- ¿Y cómo sabemos si estamos ante una de ellas?
- Es muy fácil: No tienen olor corporal.

El mando cayó al suelo…




Un saludo a tod@s

Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados.
Gabriel García Márquez (1927-2014) Escritor colombiano.

4.1.17

Mis cuentos (XI): Alegría...


Circulaban historias por la balda 3, la de artículos navideños, fomentadas principalmente por aquel San José al que se le borró un ojo y volvió a la misma (que Hassan era siempre de darle una segunda oportunidad a los artículos) o el buey que porque perdió un asta también regresó… que si te colocaban sobre un suelo de polvo de madera, que si los niños jugaban contigo, que si (incluso a veces) te ponían un tipo haciendo sus necesidades cerca, rodeado de luces centelleantes; el buey incluso contaba que había unas gallinas de mayor tamaño que él…¡Qué exagerado!
En éstas un día llegó a la tienda de Hassan un chico rubio de unos tres años, con dos enormes ojos almendrados de la mano de su padre.
-       -   Por fi, papi, ¿Lo vamos a comprar?
-        -  Claro, hijo
Se llevaron el lote completo: El misterio, el ángel, la mula, el buey, los tres Reyes con sus camellos y sus correspondientes pajes. Hassan había aprovechado para darle la oportunidad merecida a Orión, aquel camello de Baltasar con sólo 3 patas y media.
Al llegar a casa, las figuras aterradas sin saber lo que les esperaba, comenzaron a ser colocadas sobre una mesa en un pasillo de una casa pequeña pero coqueta y confortable. Sin grandes estridencias, ni luces, ni polvo de madera; sólo ellos. Incluso cuando descubrieron la pata rota de Orión no se plantearon devolverle, hablaron no sé qué de la inclusividad y lo colocaron apoyado en un pequeño vasito para que pudiese cargar con Baltasar y los regalos sin caerse. Daniel, que así se llamaba el niño, alguna vez había cambiado las posiciones de algunos pero sin maltratarles. La verdad es que estaban muy contentos.
Así pasaron tres días, siempre al caer la tarde Daniel pasaba delante de ellos cargado de juguetes camino al baño…
Poco dura la alegría en la casa del pobre, dice el refrán…
Al cuarto día, Daniel preguntó: Papi, ¿Me puedo bañar con el Belén?...
A pesar de la mirada poco amigable de su madre, la respuesta que obtuvo fue:
-         - No veo por qué no
El terror se hizo presa del Belén… cuando no los miraban se abrazaban unos a otros aterrorizados. Los animales emitían todo tipo de ruidos y bufidos, sobre todo Orión, que decía ¡ni de mí van a tener piedad, que tengo media pata menos!
Daniel los echó a todos en una especie de cesto, y sin ningún tipo de consideración los arrojó a una bañera… Le desnudaron y se metió allí también.
¡Guau! Pues esto no está tan mal, decían unos…la verdad es que es muy agradable decían otros…¡y qué bien huele!. El niño en su pesebre flotaba como Moisés en el Nilo. Cuando terminaron fueron todos secados con cuidado y recolocados en su sitio, a Orión por error le colocaron a Gaspar encima, pero no le importó nada…total, estaba tan limpio y olía tan bien…

A partir de ahí y mientras duró esa Navidad todos esperaban la hora del baño con alegría, con excitación incluso. No entendían cómo los que volvían a la balda 3 se dedicaban a contar aquella sarta de patrañas para asustarlos.


Un saludo a tod@s.

La alegría ha sido llamada el buen tiempo del corazón.
Samuel Smiles (1812-1904) Escritor y reformista escocés.

31.12.16

Mis cuentos (X): El agua fría...


Obviamente el choque fue brutal, dejó recuerdos imborrables para el resto de su vida.
Está claro que aquello lo cambió como persona: el acceso a una sociedad libre, poder hablar de todo sin tener que mirar a ambos lados por si los contertulios eran de confianza, poder protestar cuando las condiciones no eran adecuadas o, simplemente, no eran las pactadas; asistir, aunque fuese como espectador, a la elección del primer ministro, las campañas, la elección del alcalde…era todo tan nuevo y tan desconocido.
De todas formas, existían similitudes: el poderoso te seguía tratando como ganado, aquí además el poderoso no sólo era el dueño, también cualquier “compañero” que por el simple hecho de ser español ya te miraba por encima (muy por encima) del hombro. No entendía el idioma, al menos no al principio, pero las miradas de soslayo, las narices arrugadas, el tono de aquel lenguaje duro y agreste no dejaban lugar a dudas. No, definitivamente, no era aquel el sitio donde quería que se criasen sus hijos y donde naciesen sus nietos. 
Al llegar a la batería de barracones dónde vivía junto a otro montón de compañeros, no sólo españoles de todas las regiones, también italianos, yugoslavos, griegos, turcos…; eran estos últimos los más desgraciados, mal mirados no sólo por los alemanes sino también por el resto y acusados por todos de oler mal, de apestar, para no andar con matices... 
Al llegar al “campamento” observó que tampoco iban a ser aquello unas vacaciones pagadas, las condiciones del local no daban mucho de sí, y el frío, ese frío de ese dichoso país, estaba y entraba por todos sitios y lugares. 
Al despertar, era importante (para él siempre lo fue) el aseo inicial: lavado, afeitado y peinado… el agua fría…helada mejor, taladraba sus manos que colocaba en forma de cuenco y de ahí su cara o su cabeza, dónde fuese arrojada con energía. Es cierto que a partir de ahí la soñolencia inicial con la que llegaba al aseo, desaparecía de un plumazo hasta el día siguiente; pero no es menos cierto que aquel agua fría…helada mejor, hacía que añorase con deleite la de su huerta en España, por mucho que aquella saliese directamente del pozo y templada no es que llegase. 
En cualquier caso, en los recuerdos que llenaban su mente, siempre recordó cómo mejoró su percepción sobre aquel país, cuando pudo entender lo que decían, cuando tuvo una casa con agua caliente y cuando vivía rodeado de los suyos; aun así al despertar siempre volvía al ritual del aseo con agua fría, es importante no olvidar nunca de dónde venimos decía…



Un saludo a tod@s

El agua es el elemento y principio de las cosas.
Tales de Mileto (624 AC-546 AC) Filósofo y matemático griego.

24.12.16

Mis cuentos (IX): Las zapatillas...




Desde el principio la complicidad con Rey  fue total, era maravilloso cómo se compenetraban y casi leían la mente. Ninguno necesitaba hablar para detectar, intuir y satisfacer las necesidades del otro. A pesar de ello fueron poco a poco creando un idioma propio, con sólo un gesto o una mirada entendían si necesitaban cariño, una caricia, comer   o si simplemente les apetecía salir, jugar o descansar.
Así fue pasando el tiempo y su relación se consolidó, Fernando se fue haciendo mayor y Rey, obviamente también, pero era llegar a casa y dependiendo lo que hiciese Rey, ya sabía Fernando de qué humor estaba: si le recibía tirándole una pelota o con la correa en la boca estaba claro que le apetecía pasear y jugar; si le recibía con mimos o directamente con las zapatillas de Fernando estaba claro que le apetecía quedarse en casa  (los días de lluvia eran mayoritariamente de éstos). La salida justa para las necesidades básicas, poco más y vuelta a casa.   Había días que incluso el recibimiento a portagayolas era de Rey y su bol para la comida, o la cesta de la compra si intuía que era necesario hacerla.
Pues, he aquí que después de 12 años de convivencia sin un solo incidente en la casa, incluso ni cuando era un cachorro, el 12 de abril Fernando fue recibido por un Rey en altísimo estado de excitación, con las zapatillas de Fernando en la boca pero ¡completamente destrozadas!...Inservibles.
A Fernando aquello le preocupó, ¿qué había detectado el sexto sentido de Rey y por qué parecía excitado? a pesar de que ya para todo era muy lento. Decidió llevarlo al veterinario, por lo qué ocurriese llamó a su sobrino Leandro para que les acompañase, sobre todo por si le dormían o algo y había que traerle en coche.
Tras una exhaustiva revisión , la conclusión del Dr. fue que no le ocurría nada, “igual alguien lo ha molestado o similar, pero Rey tiene la salud de un roble”
Aquella noche, sin zapatillas, Fernando resbaló al salir de la ducha se dio un golpe y falleció. El informe de la autopsia reveló que tenía una bomba de relojería en su corazón, no hubiera pasado de aquella noche en cualquier caso.
En el sepelio Rey estaba con las zapatillas (bueno con lo qué quedó de ellas) y en cuánto pudo las arrojó a la fosa sobre el ataúd, no se le dio más importancia.
Al terminar, cuando iban hacia el coche de Leandro para regresar vieron a Rey mordiendo una de las ruedas, ¡y ya había destrozado dos!
No le dieron más importancia, sería la rabia de haber perdido a su dueño…a los dos días decidieron que lo mejor sería enterrar al pobre Leandro junto al tío Fernando, se querían mucho.


Venga anímense, #relatosencadenados Próximo título "el agua fría"

Un saludo a tod@s

No importa lo elocuente que ladre un perro; nunca podrá decirte que sus padres fueron pobres pero honestos.

Bertrand Russell (1872-1970) Filósofo, matemático y escritor británico..

15.12.16

Mis cuentos (VIII). El último vagón


Sólo a él se le ocurrían esos disparates, Daniel había soñado con los ojos que le llevarían a su felicidad y se había despertado sabiendo que ese día los encontraría. Nunca fue una persona metódica pero sí sabía que Dios o Natura lo tenían mimado y que sus pálpitos tenían siempre un trasfondo mágico. Con esas premisas llegó a la estación, ésta no había mejorado mucho desde la última vez que estuvo en ella. Igual de sucia que siempre, los mismos malos olores y la misma ingente cantidad de personas unas con prisas, otras pausadas, pero todas con la apariencia de estar buscando algo. Ese era el lugar, el sitio para encontrar la felicidad.
Nunca fue una persona metódica, se acercó a la taquilla, espero la cola, y cuando le tocó su turno pidió:

- Buenos días, por favor, me daría tres billetes, uno para cada uno de los tres siguientes trenes que salgan.
- ¿Para dónde?
- Es indiferente, para dónde salgan, pero los tres próximos, por favor.
- De acuerdo, Vd. sabrá, ahí tiene.
Pagó y se despidió,
- Muchas gracias, que tenga un día excelente.

Oyó un pseudoladrido como despedida.

Ya no había marcha atrás, la suerte estaba echada y él y sus pálpitos siempre funcionaban.

El andén estaba lleno de humo del primer tren que estaba presto a comenzar su marcha, Daniel, sin prisas pero diligentemente recorrió el camino paralelo al tren mirando en todas las ventanillas, en la mitad del penúltimo vagón vio unos ojos azul cielo preciosos, pero cuando cruzaron sus miradas, Daniel no sintió nada. Terminó de recorrer el tren y sus ojos o lo que fuese, no sintieron ninguna atracción especial por nadie más. El silbato sonó y la marcha lentamente comenzó, a Daniel le asaltaron las dudas: ¿Y si se había equivocado?

Al comprobar su siguiente billete y constatar que le quedaban cinco minutos para partir, Daniel aceleró el paso, comenzó a recorrer el nuevo tren, esta vez con el cuerpo lo suficientemente en tensión como para saber que si no lo conseguía en éste, entonces el sondeo del último estaría ya marcado por la tensión, el miedo a fallar y las prisas, y ningunos son buenos compañeros de camino para encontrar la felicidad. Al comprobar con desgana la última ventanilla, cuando el silbato había sonado ya dos veces, y el tren había comenzado su calmoso camino, los vio, vio la mirada más limpia que había imaginado nunca, de repente sus miradas se quedaron enganchadas, Daniel recibió una descarga de energía que recorrió toda su espalda y salió por sus pies. No lo dudó, corrió y saltó hacia la escalerilla. Sin saber por qué llegó hasta el final y se sentó enfrente de la chica de la mirada limpia.

- Hola, ¿Cómo estás ?  Me llamo Daniel. ¿Estás preparada para el torrente de emociones que se te viene encima? Vas a ser muy feliz...¿Lo sabías? Por cierto, ¿Este tren, adónde va?

Ella no había dejado de mirarle un sólo instante, le había caído simpático, aunque (por las cosas que decía) muy centrado no parecía estar...

- Yo me llamo Ixone (sonrió y dijo). A Cuenca, este tren va a Cuenca,

- ¿A Cuenca? ¡Qué suerte! Dicen que es muy bonita. Además como el trayecto es largo tendré tiempo de convencerte de que vas a ser muy feliz.

Ixone pensó: Pues parece una agradable compañía, total no tengo nada mejor que hacer, y peligroso no parece, y tiene una sonrisa tan radiante...

Mientras Daniel seguía hablando:

-  ¡Qué bien! Bueno, a ver cómo nos organizamos cuando lleguemos a Cuenca.

Ixone sonrió

Con disimulo Daniel comprobó su último billete...era para este mismo tren (el simpático Sr. se había equivocado, le había vendido dos billetes ¡para el mismo tren!)

¡Qué cosas tiene el destino! (pensó) ¡Suerte que a mí me tiene mimado!


Un saludo a tod@s.


El único modo de estar seguro de coger un tren es perder el anterior.
Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) Escritor británico.



4.12.16

Mis cuentos (VII): Tengo que estar allí...


Lo sabía, siempre lo supo, las madres lo saben todo.

Cuando Loli oyó el timbre ya lo sabía, en ese instante que empleó para cerrar los ojos, coger fuerzas y pedirle a su marido: Manolo abre tú, que yo no puedo.

En esos eternos instantes todo pasó por su cabeza... La alegría de su hijo Manuel mientras tomaba el café con leche aquella mañana... ¡Estaba exultante! 
"¡Lo vamos a conseguir, tenemos que parar esta injusticia!"

A ella no le hacía gracia, de hecho no quería que fuese, intentó convencerlo para que no lo hiciese...

"Pero mamá si por fin España está cambiando, Franco murió hace dos años ¿recuerdas? ¡y no podemos permitir que nos vuelvan a dejar a los andaluces fuera de todo, otra vez!"

Y cantaba: "... la bandera blanca y verde..."

Estaba tan guapo aquella mañana..

-No vayas Manuel, si lo echarán por la tele seguro

- ¿Por la tele?...jajjaja...yo estaré allí, mamá, ¡tengo que estar!...y volvía a cantar... "...levantaaaos..."

- Por Dios, Manuel no vayas a señalarte, no vayas a meterte en líos

- Tranquila mamá, no me va a pasar nada. Enseguida estaré de vuelta.

No me va a pasar nada. Enseguida estaré de vuelta, ¿no lo podía haber dicho de otra forma? Justo lo que le dijo su padre, cuando se los llevaron a él y a su abuelo... y no, no volvieron, y sí, sí que les pasó algo... La misma frase, como una macabra premonición.

Manolo intervino: venga hijo, corre a defender a Andalucía, grítalo muy fuerte, si no fuese por esta ciatica que me está matando hasta yo te acompañaría...y ¡hazle caso a tu madre y no te metas en líos!

"...a pedir PAZ y ESPERANZA, bajo el Sol..."

Sonó el timbre y Manolo García abrió la puerta, era un sanitario, un celador o similar...ella, ya lo sabía, las madres lo saben todo...

¿Es ésta la casa de Manuel José García Caparrós? ¿Son ustedes sus padres?...me tienen que acompañar, Manuel ha sufrido un accidente y ha muerto, lo siento mucho.


A pesar de que su corazón estaba roto en dos mitades, sacó fuerzas para gritar: "¿Muerto? ¡Mentira! ¡Imposible! ¡Lo habrán matado, asesinado!" y ya sólo se oía el alarido ronco como de animal herido...


Lo sabía, siempre lo supo, las madres lo saben todo.


Es 4-D, los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla. ¡Viva Andalucía, Libre!

Un saludo a tod@s

La memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados.
Jean Paul (1763-1825) Escritor y humorista alemán.

III San Silvestre Visueña. Carrera Indie...


¡Cómo pasa el tiempo!

Ya está abierta la inscripción para la III San Silvestre Visueña.

Bases:

Resumen: No hay Bases. La carrera es Indie es nuestro homenaje al Festival de música Indie-pendientes del Viso (qpd) . Lo único que debes hacer es estar en la entrada del parque de la Constitución el día 31 de diciembre a las 12:00 p.m. (al mediodía, vaya) nos echaremos una carrerita, y después no iremos al control de avituallamiento

Preguntas frecuentes:

¿Cuánto correremos? Pues unos 8 kms. Éste año vamos a hacer la ruta de los carriles bici del Viso (al menos así lo piensa el 25% de la organización que son los que se han pronunciado). Pero que si tenemos que reorganizar el recorrido sobre la marcha lo haremos.

¿Es obligatorio correr? Recuerda, la carrera es indie, desorganizada y libre, con lo cual no hay normas: Bici, patines, andar...todo es bienvenido.

¿Qué gana el primero? Eso, pues el primero...gana.

¿Dónde me apunto? Otra vez...carrera Indie y libre...no es posible apuntarse, sólo hay que venir.

¿Qué gana el último? No, lo repetimos: gana el primero.

¿Tiene algún objetivo la carrera? Tiene varios: Celebrarse, doblar el número de participantes con respecto al año anterior y conseguir aumentar la participación femenina (hasta ahora ha sido escasa)

Y el gran objetivo: Pasarlo bien, y poner el cuerpo a tono para lo que viene ese día y esa noche. Bueno y seguir siendo Indie (cuando alguien la institucionalice, la celebraremos a otra hora)

Aquí puedes ver una foto de la meta el año pasado (lo sabes, has hecho click en los enlaces anteriores y ya sabes lo qué te vas a encontrar, pero aún así...la curiosidad es más fuerte y también harás click en ese)

Venga, no lo dudes, ponte las zapatillas, tunea tu indumentaria que es Navidad y a correr la III San Silvestre Visueña!

¡Ah! y difunde y convence a algún amig@

Un saludo a tod@s

Ser independiente de la opinión pública es la primera condición formal para lograr algo grande.
Friedrich Hegel (1770-1831) Filósofo alemán.